LOS SOCIALDEMÓCRATAS DEL PP

C. S. Fitzbottom

 

Somos lo que hacemos. Por esta razón hace tiempo que hablo con mis amigos británicos sobre el gobierno socialdemócrata de España. Un poco asombrados de que siga refiriendo episodios de la etapa Zapatero, tengo que aclararles que me refiero al gobierno actual, al que los medios anglosajones acostumbran a calificar de "conservative", "conservador" en Europa, "liberal" para los norteamericanos, en la acepción española de ambas palabras. Y trato de explicar a mis amigos que yerran. Que el gobierno del PP de España es un gobierno socialdemócrata. Porque somos los que hacemos. Y que Hayek no tuvo un exceso de ironía al dedicar "Camino de servidumbre" a "los socialistas de todos los partidos".

Afortunadamente para que mis amigos no piensen que me he vuelto loco del exceso de sol, los periódicos de estos días ofrecen algunos ejemplos.

Don Cristobal Montoro, ministro de Hacienda, desde que llegó al poder, gracias a un programa que prometía rebajas generales de impuestos, ha subido 41 de ellos, llevando la presión fiscal en España a sus máximos históricos. Puede verse un resumen en la prensa del día 20 de enero.

Pero no está sólo. Doña Fátima Bañez, ministro de Trabajo, añade a la opresión la injuria, y se despachaba la semana pasada frente a los empresarios con esta perla: "La política social de las empresas debe correr a cargo de sus beneficios y no de la Seguridad Social". Ningún ministro socialista -de los de carnet- se habría atrevido a tanto insulto con unos empresarios que simplemente le recordaban que la nueva subida de cotizaciones era repentina, brutal contra sus cuentas de resultados, injusta, ajena al programa electoral que representaban, lesiva para los trabajadores y destructora de empleo. Ignacio de la Rica lo calificaba en el diario EXPANSIÓN del 21 de enero: "gobernar con soberbia".

No tiene nada de extrañar pues que el pasado 16 de enero se presentase en Madrid VOX, un nuevo partido autocalificado de "centro-derecha liberal", que añade a unas propuestas fiscales razonables -y que el PP habría firmado antes de desvelarse socialdemócrata- una propuesta de reforma del Estado ineficiente que sufren los españoles -el más caro del mundo- y que el PP se ha mostrado absolutamente opuesto a modificar en lo más mínimo, recortando antes en Sanidad, Educación, o I+D+I.

La explicación es muy fácil, y se puede encontrar en el erudito, brillante y ameno ensayo de César Molinas "Qué hacemos con España". PP y PSOE, junto con los sindicatos y patronales españoles y otros muchos partidos minoritarios y regionales, forman parte de unas mismas élites autoextractivas que ocupan el poder en España para apropiarse de las rentas de los españoles, en contra del interés de los gobernados. La necesidad de regeneración y cambio es tal -afirma Molinas- que sólo puede comenzar con la desaparición de los actuales partidos políticos.

Por eso es tan aplaudible para los liberales la aparición de VOX, con sus propuestas de nuevas normas para partidos y procesos electorales. Los británicos, que nunca hemos sufrido revoluciones violentas en nuestro camino hacia la libertad, bien sabemos que los pequeños pasos de hoy nos pueden llevar al destino correcto mañana. Lo más lejos posible del abismo socialdemócrata en el que el PP está hundiendo la economía de los españoles y sus olvidados principios políticos.

 

Enero de 2014.